Había una vez, en un lugar muy lejano en el mínimo lugar, en donde nadie alguna vez pudo haber pensado que ahí viviría un ser vivo. No cualquier ser vivo si no que un ogro el cual nadie conocía o ¿no lo quería conocer?.
Aquella criatura tan insignificante hacia su vida diaria como nadie, salía, dormía, comía, etc. Nadie lo molestaba, nadie sabia que existía... Hasta que un día sin pensarlo fue a buscar de comer y un burro hechizado apareció de la nada caminando lento, se veía con mucha pena, El ogro lo vio y siguió su camino, pero el burro triste lo vio y se emociono mucho pensó que tal vez el seria un muy buen amigo.
El burro sin muchos pretextos lo siguió por un muy buen rato hasta que el ogro se dio cuenta pero no le dijo nada, siguió pasivamente, hasta que se aburrió se voltio a decirle que si necesitaba algo el burro muy tímido lo miro pero no le dijo nada, El ogro le volvió a hacer la pregunta y este le dijo - solo necesito un poco de compañía, siguió la conversación un muy bien rato mientras el ogro buscaba comida, cuando ya recogió toda su comida le dijo que se fuera porque no lo necesita con el.
Tristemente el burro fue marcha atrás, después de caminar un par de kilómetros pensó que no debía hacerle caso al ogro que talvez ahora no necesitaba su compañía pero que talvez en algún oportuno momento lo necesitara, así que muy entusiasmado se volvió corriendo muy feliz, cuando llego al pantano del ogro vio la casa y muy tímidamente la golpeo.
Cuando el Ogro abrió la puerta, le dijo el burro que si le odia dar alojamiento por algunos días y el le podría ayudar a los que hacerse hogareños, le limpiaría la casa, porque tenia un desastre gigante el Ogro lo pensó mucho y le te daré una oportunidad talvez me sirvas de algo y así vivieron Felices por siempre
~ Fin




