
Había una vez en un bosque, hace no mucho tiempo un cazador ermitaño, el que vivía solo desamparado de la sociedad el que nadie conocía, solo los animales que rondaban por el lugar. Muy a menudo el les daba de comer a los lobos que pasaban por el lugar todos los restos que dejaba de sus comidas diarias.
Un día cualquiera no tenia no siquiera una pequeña sobra de su comida entonces, a eso de las doce de la noche, los lobos esperando su merienda se dieron cuenta que no les esperaba nada fue ahí donde decidieron atacar. El hombre trato de defenderse pero su indefenso y desnutrido cuerpo no lo acompaño del todo entonces en ese preciso momento el líder de la manada se abalanza sobre el y le alcanza a morder el muslo izquierdo, el hombre no sintió nada y huyó hasta su cueva cuando a eso de las once y media de la noche cuando se alistaba para dormir vio que tenia una mordida muy singular ya que sobresalía de su piel con un leve color morado y rojizo, cuando ya era de esperar las doce de la noche siente que su cuerpo toma una forma mas enroscada con mas bellos y su dentadura se siente extraña corre hacia el espejo y grita : OH dios ! Corre hacia las afueras de su cueva y ve a dos pequeños inocentes niños corriendo por los alrededores así le dan unas ganas inevitables de morderlos y hay sale corriendo en busca de ellos, pero los niños, muy astutos deciden esconderse detrás de un enorme árbol que estaba muy cerca del hogar del "hombre lobo". Ellos recuerdan que en las tardes de ocio contaban con sus amigos leyendas, cuentos, historias, etc. Y uno le dice al otro :
-Recuerdas que Pedrito nos contó una historia sobre un hombre con muchos pelos, grandes y afilados dientes y una mirada aterradora ?
- si creo que ando trayendo un cuchillo.
- Enserio ? Y es de plata.
Si, mi padre me lo regalo para que me protegiera de los perversos animales que pueden haber en este oscuro bosque, ahora comprendo su significado.
Cuando de repente, sienten un fuerte crujido de ramas, ellos se alarman y comienzan a correr, entonces ya estaban agotados, el lobo venia cerca, ¡no sabían que hacer! Entonces deciden atacar, le entierran el cuchillo al lado izquierdo de su pecho y corren con mucho pavor con dirección a su hogar…

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